lunes, 27 de junio de 2016

Pequeños placeres de la vida



Felicidad “Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno”. Esto es básicamente lo que todos buscamos o anhelamos, queremos ser felices a toda costa, pero creo que por estar en busca de la felicidad nos hemos perdido de pequeños placeres de la vida que en definitiva son parte de nuestra felicidad.

Mencionare unas pequeñísimas cosas que nos hacen tan felices pero que normalmente no los notamos, sin ellos la vida no sería tan bonita.

1. Comerte un chocolate

2. Tomarte un vaso de agua después de haber caminado bajo sol

3. Encontrar la sombra de un árbol
4. Hacer pis después de haberte aguantado medio día
5. Encontrar dinero en la ropa sucia
6. Quitarte el sostén después de un día agotador (valido solo para mujeres)
7. Bañarse
8. Dar un beso
9. Caminar descalzo
10.Dormir
11.Ir al banco y que no haya nadie haciendo fila
12.Andar en calzón en casa
13.Reír
14.Que te den un abrazo

Hay muchos más, solo hay que detenernos un momento y disfrutarlos, ellos son esa felicidad que buscamos.


 

 

viernes, 17 de junio de 2016

Mi bebe



Mi bebe ya casi tiene 3 años, han pasado volando, en todo este tiempo he aprendido muchas cosas con él, he sido enfermera, llega un momento que sin necesidad del termómetro calculas la temperatura cuando el niño tiene fiebre jejeje es verídico, conoces tan bien a tu hijo que sabes que medicamento responde mejor, que tecito puede tomar cuando le duela el estómago, entre otros. 

He sido psicóloga, los niños pequeños no saben expresar bien sus frustraciones, bueno…si a nosotros como adultos nos cuesta imagínense a un niño pequeño, así que a la mami le toca hacer de psicóloga y tratar de entender lo que pasa, hacer que se sienta seguro, es un trabajo arduo, de tiempo y tacto.

Peluquera, este lo ejercí solo el primer año, me pareció un pecado seguir con esta profesión en mi hijo, era muy probable que los niños se rieran de él, aunque de vez en cuando le doy una cortadita a una que otra mechita mal ubicada.

Chef, esta es la que más me gusta, me encanta cocinar e inventarme cosas para que el pruebe diferentes sabores y olores, y me resulto fácil porque mi hijo no es de gustos muy extravagantes, él come de todo.

Entre otras tantas cosas como maestra, guía turística, cantante, arquitecta (con lego) y más; me pongo sentimental porque estamos pasando a otra etapa, el ya dejo de ser un bebecito ahora es un niño más independiente, se quiere vestir solo, come solo, hasta intenta bañarse solo y sobre todo ya dejamos la chichi, cosa que creo que me hará más falta a mí que a él, darle el pecho era nuestro momento madre-hijo, ahora tendré que ver que otras actividades haremos porque la chichi ya no estará más.

Los hijos crecen rápido, hay que disfrutarlos cada momento, cada travesura que hacen, nunca vuelven a ser bebes de nuevo.

miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Qué haría sin que me pagaran?



En estos días he estado trabajando con emprendimiento, liderazgo, estimulo de ideas y otros temas a fines, los cuales me han hecho detenerme un momento a pensar en que si realmente hago lo que me gusta o si únicamente estoy trabajando por un salario, he estado pensando en que es aquello que me apasiona como dice una de mis compañeras “¿Qué haría sin que me pagaran”, pregunta que se escucha fácil pero que requiere de tiempo el responderla, para dar una respuesta es necesario conocerse y ser honesto con uno mismo.


Me he dado a la tarea de pensar en lo que me gusta o apasiona, eso que no me molesta hacer y que al contrario me estimula o desestresa; creo que ya lo encontré lo que me gusta hacer es escribir versos, pensamientos o frases en pequeñas tarjetas o papelitos ya sea para mí o para regalar; revisando mi libreta de apuntes encontré muchas notas que había hecho en momentos diferentes y quise compartirlas con ustedes.


 

Algunas son frases de alguna cancion que me gusta, novela, poema o cuento, pero que me ayudan a enfocarme en lo que quiero.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Naturaleza Salvaje






Hemos escuchado y visto muchas veces en la tv sobre la naturaleza salvaje, animales feroces, depredadores, una naturaleza cruel y agresiva.

Quiero compartir con ustedes una breve historia sobre una naturaleza no tan salvaje y sobre un ser humano no tan inocente. 

Naturaleza Salvaje.

Fermín un niño alegre y cariñoso, sueña con ser súper héroe, aunque sus nervios lo han traicionado en más de una ocasión. Vive en la ciudad, su entorno son edificios color gris, la melodía de los vehículos en las horas pico y tiendas por doquier.

No es amante a la naturaleza y no simpatiza con algunos animales, no es para menos, su único contacto con algo color verde son un par de macetas en la casa, le teme a las arañas pues tienen muchas patas y son peludas.

—A un niño de la escuela lo pico una araña y casi pierde el dedo— cuenta Fermín.
—Una picadura de hormiga te puede dar alergia, los gusanos peluditos te queman, las serpientes son venenosas y ¡te puedes morir!— lo último tiene algo de cierto no lo podemos negar.

El concepto de naturaleza que se hacía Fermín era peligroso y salvaje, algo que se debía evitar a toda costa.

Pero para la suerte de este pequeño, esto iba a cambiar, su madre lo inscribió en una excursión, visitarían una reserva natural. Como un buen chico se equipó con todo, como si se internaría en la selva más espesa e inhóspita del mundo y es que a él le gustaba Indiana Johns.

En su bolso repelente, alcohol, venditas, la navaja de su abuelo, comida —Uno nunca sabe que puede ocurrir en un lugar tan peligroso— exclamaba Fermín.

Llegaron a la reserva e inician un recorrido por el lugar, todos los niños emocionados por las cosas nuevas que veían, pero Fermín estaba algo nervioso con las novedades, y cada ruido lo asusta poniéndolo alerta. Hacen una pequeña estación en casa de un señor y Fermín aprovecha para ir al baño —era una letrina se imaginaran el sustito que se llevó— en eso el grupo decide avanzar y no se percatan de la ausencia del pequeño; el susto mayor se lo llevaría Fermín al darse cuenta el grupo ha avanzado sin él y decide que los alcanzara.

Va lentamente caminando por el sendero, escuchando un sin número de ruidos extraños para él, las ramas moviéndose de forma amenazante, siente un escalofrió que le recorre todo el cuerpo y decide acelerar el paso, llega a un gancho de camino, se encuentra con dos opciones, no sabe cuál tomar pero se arriesga con el camino de la izquierda y es ahí donde Fermín toma la mejor decisión de su vida, perderse entre el verde de los árboles y el cantar de las aves. —aunque él creía que ese camino lo llevaría hasta donde estaba el bus.

Fermín con miedo y sollozando decide recostarse en un árbol, en eso sopla un viento y las ramas se sacuden, escucha un leve susurro que no sabe de dónde viene.

—Pequeño no llores.
—No estoy llorando —dice Fermín— solo está lloviendo en mis ojos.
—¿Cómo te llamas?
—Soy Fermín, ¿Pero qué hago? Estoy quedando loco hablando solo.
—No estás loco, hablas conmigo.
— ¡Aquí asustan! ¿Qué quieres espíritu? —grita Fermín.
—jajaja —se escucha una risa— mira hacia arriba.
Fermín voltea a ver hacia arriba, y ve un árbol grande, era un hermoso Guanacaste de oreja,
—¿Estás perdido? —pregunto el Guanacaste, preocupado por Fermín.

El pequeño entre sollozo y suspiros no hallaba que hacer, de repente siente una pequeña cosquilla, ve su mano y estaba subiendo una pequeña arañita.

—haaaaaaaa— grita Fermín desesperado —una araña asesina, sálvenme por favor, me comerá la mano.
—No grites la asustaras —dice el Guanacaste— solo está caminando no te hará ningún daño, ella al igual que tu solo quiere llegar a su casa, mira ahí donde están esas telas de araña, ella tejió su hogar.

—Pero seguro que no mata—dijo Fermín muy asustado
—No, da la vuelta y observa donde va para que conozcas su casa.

Cerca de una rama se encontraba una tela de araña grande y elaborada, era la casa de ese pequeño ser inofensivo.

Fermín se quedó sorprendido, del trabajo que la araña había realizado y aunque no había perdido el miedo se tranquilizó un poco al saber que no lo mataría.

—La naturaleza puede ser muy agresiva— dijo Fermín muy seguro.
—No más que el hombre— dijo el Guanacaste.
—¿Cómo? —pregunto Fermín, el no entendía eso.

El árbol de Guanacaste le pidió que subiera a sus ramas, Fermín nervioso y desconfiado lo hizo, él le mostro una parte de la reserva que estaba deforestada, habían talado una parte del bosque.

— ¿Cómo paso eso? —Pregunto Fermín

El Guanacaste con mucha paciencia le explico, que el hombre por su incansable ambición tala los arboles sin permiso, para vender la madera preciosa, sin importarle el daño que hace al medio, sin pensar en los animales que ahí habitan, los nidos que dañan, las crías que mueren, los ríos se secan, las especies nativas se pierden.

—Es un desastre!— Exclamo Fermín, sorprendido por tal daño.

—Los animales no lastiman al hombre, solo se defienden de los ataques, de la invasión que ellos hacen, los animales son criaturas trabajadoras como las hormigas, artistas como las arañas, cantantes como los pájaros.

Fermín reflexiono un poco sobre la naturaleza no tan salvaje, el salvaje es el hombre que destruye sin medida, que lastima a los otros seres, que no resiste vivir en armonía.

En eso Fermín se recostó en el árbol de Guanacaste, serró sus ojos y escucho unas voces.
—Fermín! Fermín! ¿Dónde estabas?, estaba preocupada, tu solo en esta selva, ¿Te quedaste dormido? —Dijo la maestra preocupada.

—No estaba solo, me acompaño el Guanacaste y los otros animalitos que viven acá.
—Hay Fermín, estabas soñando.

Fermín sabía que nadie le creería su conversación con el Guanacaste, pero ese día cambio su vida para siempre, desde entonces ha decidido observar más de cerca los animalitos que se encuentra.

Trata de respetar la naturaleza que lo rodea, transmitiéndole lo que sabe a sus compañeritos.